
Mi vida cambió cuando empecé a escribir lo que siento porque me ayudó a descubrir un mundo lleno de emociones para compartirlas con quien se sienta identificado.
Desde siempre, la libreta y el lápiz son una herramienta de desahogo. En mis días de descanso, medito un rato y luego la mente se colma de infinitas ideas que gritan ser resguardadas. A veces, no entiendo los pensamientos y desecho los que considero que no tienen importancia. Hasta que, al pasar los días, me doy cuenta de que cada idea se convierte en contenido que vale la pena rescatarlo.
La escritura creativa es clave en mi vida porque me ayuda a liberar los sentimientos que ahogan el alma. Por lo que prefiero acumular mis temores en una lista bien larga de escritos para alejarlos de mi cotidianidad. Hasta convertirlos en los primeros párrafos de nuevas historias.
Entonces, me di cuenta de que escribir lo que siento me hizo construir mi comunidad de lectores. Al principio, no tenía una propuesta concisa de cuál sería el tópico que quería desarrollar como escritora. Hasta que entendí que los relatos de vida son mis preferencias.
Escribir es una manera de desahogarse desde tu propia historia. Lo que se convierte en un proceso de intimidad contigo mismo y de sanación.
Comienzas a construir un diálogo interior para abordar la complejidad del ser humano. La angustia y las alegrías son elementos que, por años, el escritor se ha destacado en describir. Por lo que, hoy en día se convierten en temas de inspiración para los lectores que buscan contenido similar.

En la guía encontrarás las herramientas necesarias para crear historias que capten la atención en las redes sociales.
Si quieres empezar a escribir y conectar con tus emociones lo principal es redactar desde la sinceridad de tu alma. Anotar lo que sientes sin el temor al rechazo. Recuerda que para cada escritor hay un lector que espera con ansias sus escritos.
De manera que, escribir siempre tiene un propósito de vida que lo puede convertir como un recurso creativo para compartirlo en las redes sociales. Siempre y cuando, respetes los parámetros de intimidad personal. Recuerda que solo tú decides lo que publicas.