
Escribir historias de amor: la magia de contar lo que parece ya contado
Escribir historias de amor siempre es una experiencia fascinante. Imaginar escenarios muy distintos a la realidad cotidiana. La escritura romántica inspira cada día a conocer este sentimiento universal desde distintas perspectivas, explorando emociones profundas, encuentros inesperados y vínculos que transforman la vida.
Sin embargo, surge una pregunta inevitable cuando decides escribir: ¿qué tanto se puede crear si pareciera que todo ya está contado? El cine, la literatura y la música han narrado el amor de mil maneras. Historias similares, finales previsibles, diálogos que se repiten. Ya todo está escrito, o al menos así parece al inicio. No obstante, la gran ventaja de un escritor es su imaginación imparable. Aunque la base de muchas historias románticas sea conocida, lo que realmente cambia es la manera de contarlas, la voz que las narra y la emoción que transmiten.
Por esa razón me propuse escribir historias de amor diferentes, alejadas de los clichés y más cercanas a la realidad emocional de quienes se enamoran sin saberlo.
Enamorarse: una experiencia para contarla
Enamorarse es maravilloso. El cuerpo se siente enérgico, lleno de vida, como si cada día comenzara con una nueva expectativa. Todo se observa con el clásico color de rosas y la imaginación empieza a construir escenas perfectas: el pretendiente que sorprende con pequeños detalles, las conversaciones interminables y la ilusión de querer despertar juntos a diario.
Las horas transcurren lentamente cuando deseas estar a su lado y, cuando no es posible, aparece esa sensación inevitable de vacío. Al verlo, un beso robado basta para confirmar que se ha convertido en la persona más especial de tu vida. Así solemos pensar muchas mujeres. Para nosotras, el romance es la carta de presentación al enamorarnos, la confirmación de que el sentimiento es auténtico.
Sin embargo, el hombre suele vivir el amor desde un lugar distinto. Esa diferencia, tan marcada y tan real, se convirtió en un delirio creativo que me llevó a escribir historias de amor con otra mirada desde la voz masculina, dando origen a mi novela titulada “Ella y él”.
Volver a la escritura como necesidad emocional
Hace semanas atrás sentí la necesidad de retomar la escritura. Me gusta crear historias ficcionales y darles vida a los personajes, permitirles equivocarse, amar, sufrir y aprender. Para mí, escribir historias de amor es también una forma de comprender mis propias emociones y observar las relaciones humanas con mayor profundidad.
Como parte del proceso creativo, comencé a ver películas románticas buscando inspiración. Pensé que allí encontraría nuevas ideas, pero rápidamente deduje que muchas historias ya no logran engancharme. Los conflictos se repiten y los finales se vuelven previsibles. La musa nunca llegó por ese camino.
Entonces decidí seguir con un segundo plan: escuchar música romántica.
La música como punto de partida para escribir historias de amor
Tenía mucho tiempo sin escuchar música con atención. Comencé con el repertorio de Ricky Martin, cuyas letras evocan nostalgia y pasión, hasta finalizar con el ritmo más movido de Maluma. Fue allí donde encontré una letra que despertó una reflexión profunda: los hombres se enamoran de una manera muy peculiar y diferente a la mujer.
Su intensidad suele ser más directa, más impulsiva, marcada por su energía y su masculinidad. Aunque muchas veces no expresen el amor con palabras románticas, sienten con la misma profundidad. Esa idea fue clave para seguir escribiendo historias de amor desde una perspectiva menos idealizada y más honesta.
La mente masculina enamorada como inspiración
Pensé entonces en cómo será la mente de un hombre enamorado, especialmente cuando es joven. ¿Cómo enfrenta el deseo, el miedo al compromiso y la necesidad de libertad? ¿Cómo ama cuando no sabe cómo expresarlo? Esa pregunta se convirtió en el eje central de la historia.
De allí nació “Ella y él”, una historia de amor que describe el encuentro casual de dos jóvenes que se enamoran de la persona incorrectamente perfecta para ambos. No es un romance idealizado, sino un relato realista sobre la atracción, la diferencia emocional y el aprendizaje que deja amar a quien no siempre encaja en nuestras expectativas.
Esta nueva novela romántica la escribo desde la comodidad de mi hogar y publicarla en las plataformas digitales, con la incertidumbre constante de no saber cómo acabará. Esa sensación forma parte de mi proceso creativo.
Escribir sin conocer el final
No tengo muy claro cómo será el final, algo muy peculiar en mí desde que comencé a escribir historias de amor. Prefiero que los personajes me guíen, que evolucionen de forma natural y que la historia se construya a medida que avanza. Creo que las mejores historias son aquellas que sorprenden incluso a quien las escribe.
Lo que sí tengo claro es la emoción que siento al imaginar la reacción de los lectores. Sentirme acompañada en esta nueva aventura literaria es una de mis mayores motivaciones. Cada semana publicaré un nuevo capítulo en mi sitio web, permitiendo que la historia crezca junto a quienes decidan leerla.
El valor de seguir escribiendo historias de amor
Escribir historias de amor no es repetir lo ya contado, sino reinterpretar el sentimiento más antiguo del mundo desde nuevas voces y miradas. “Ella y él” es una invitación a descubrir que el romance sigue vivo, que aún existen historias capaces de emocionar y que el amor, aunque eterno, siempre encuentra una nueva forma de contarse.
Una historia encantadora en la que dos jóvenes se conocen en un momento impredecible, pero solo con una mirada inicia la conexión más bonita de la atracción entre dos personas.
Si te gustan los relatos de amor, te invito a mi canal de YouTube NotasCMujer donde comparto el audiolibro de mi novela: «La ventana de mi vecino». Una historia de amor en tiempos de pandemia.