Amor platónico: Una historia de amor corta

Sinopsis:

Eduardo lleva meses observando a Verónica pasar cada tarde por el parque. Sin atreverse a hablarle, la admira en silencio, convencido de que ella jamás notará su existencia. Sin embargo, un inesperado tropiezo cambia el destino de ambos y les da la oportunidad de conocerse.

Capítulo 1: 

Eduardo se sentaba en la misma banqueta de siempre para ver a su amor platónico caminar por el parque. Un día decidió llamarla Verónica. Ella, una chica alta de cabello rojizo frecuentaba el parque durante los días de verano. Eduardo se preguntaba si tal vez se dirigía a sus clases de baile o de canto, pues el rostro de su amada era igual a la de una estrella de cine. 

Los rayos del sol dibujaban gotas de sudor a las personas que paseaban por el parque. Los árboles no se movían. Apenas y soplaba algo de brisa. Pero a él no le importaba la temperatura caliente de la tarde, porque esperaba sentado en el mismo lugar para ver a su amada caminar. 

Una mañana, Verónica tropezó con una piedra que se encontraba en su camino. El joven observó el incidente y fue hasta el encuentro para ayudarla. Muy amable le dio las gracias por la atención. Esa fue la primera vez que escuchó la voz ronca de la joven. Eduardo la tomó del brazo y la ayudó a sentarse en la banqueta. Ambos conversaron un buen rato. Pareciera que no había apuros para terminar el encuentro. 

Unos minutos antes de la despedida, sonó el celular de Verónica. Acelerada respondió la llamada con un: – «Ya voy amor». Culminada la corta conversación, ella se marchó. Mientras, Eduardo se quedó sentado en la banqueta, pensando: – «Hubiese sido una bonita historia de amor». 

Capítulo 2: 

Eduardo bebe su café mientras observa a lo lejos la banqueta en la que por primera vez estuvo cerca del amor. Piensa que conocer a Verónica ha sido la coincidencia más extraña que ha vivido porque jamás pensó en sentir el deseo de saber un poco más de alguien a quien  apenas conoce. Entre suspiros, bebe los últimos sorbos de su café, y mientras piensa en la idea de que no la volvería a ver, Veronica entra al local de la mano con su novio. 

A primera impresión, Eduardo no puede disimular la alegría al verla porque dibuja en su rostro una sonrisa con un toque de nerviosismo. Intenta disimular que ella no está en el mismo espacio, pero sus ojos la buscan para deleitar su esbelta silueta. El momento era incómodamente perfecto. Porque Verónica lo mira fijamente, hasta acordarse de él. Le susurra al oído algunas palabras al novio y ambos deciden acercarse a Eduardo. 

En el encuentro, Verónica le explica a su novio la amabilidad que tuvo el joven de ayudarla en el parque cuando se tropezó. En un intercambio de palabras, el novio agradecido, invita a Eduardo al bar donde todas las noches cantan. él acepta con amabilidad y se despiden. 

Llegada la noche, Eduardo llega al bar. En la entrada del local hay un afiche gigante de los cantantes. Sonríe con solo mirar el rostro de Verónica en el afiche como estrella del local. Suspira y sigue caminando para el encuentro. En eso, observa al novio a lo lejos con alguien. Supuso que era Verónica. Pero la oscuridad del local y las personas no dejan distinguir los rostros. Intenta acercarse un poco más para el encuentro, hasta darse cuenta que el joven  está besando a otra chica. En eso, Eduardo sonríe: ¡Aun tengo chance con ella!

Capítulo 3: 

Eduardo llega al camerino de su amada. Con la puerta entreabierta logra ver a Veronica arreglándose para su show. La observa con admiración y piensa: -Sabía que era una estrella. 

Mientras, Verónica alza la mirada y observa al joven, sujetando una rosa roja que sacó de su bolsillo. Sonríe con amabilidad y lo invita a pasar a su camerino. 

Mientras él cierra la puerta, ella aprovecha el momento para detallarlo mejor. Entre suspiros, confiesa: ¿Sabes por qué me gusta cantar?, porque olvido todo lo malo en el escenario. 

La inesperada confesión al joven, la hizo sentirse apenada, por lo que baja rápidamente la mirada. Eduardo siente que ella esconde algo. Pues, sus ojos delatan cierta melancolía. 

Así que aprovecha la oportunidad y la toma de su mano para decirle: – “Eres una estrella que ilumina todo el escenario”.

Sus palabras la conmovieron tanto que suspira, al escuchar lo que por años nadie le dijo. Alza la mirada para acercarse poco a poco a él para disfrutar el aroma de su perfume varonil y un tanto elegante.    

En eso, se abre la puerta velozmente. Ambos, sueltan sus manos y se apartan para ver quién era. Descubren que es el novio de Verónica, quien efusivamente la busca para ir al escenario. 

Capítulo 4: 

Las luces se encienden iluminando toda la tarima. Veronica canta efusivamente al lado de su novio. Pero ella solo observa a Eduardo, quien está entre las demás personas. Ambos se acompañaron con la mirada toda la noche. 

Antes de culminar el show, Veronica dice unas palabras que dejaron al novio sorpresivo:- “Los desconocidos se pueden convertir en un gran amor. Por eso, nunca pierdan la oportunidades de la vida. Así sea coincidencia”. Finalizó y se retiran de la tarima camino al camerino. 

Eduardo al escucharla, intenta esquivar a las personas para ir rápido hasta el camerino. Al llegar, toca la puerta y observa a la pareja discutiendo. Veronica observa al joven y lo toma de la mano para salir corriendo.

El novio furioso va detrás de ellos, pero entre tantas personas se le hace imposible acercarse. Mientras que los jóvenes entre risas, salen del local y caminan desesperados hasta el parque. 

Entre la oscuridad de la noche el parque se encuentra desolado, pero a los fugitivos no les importa, por lo que se esconden entre los arbustos. Eduardo nervioso siente la cercanía del novio y en un momento de desespero le tapa la boca a Veronica, quien ríe sin parar como una niña luego de hacer travesuras. 

Al sentirlo tan cerca, Veronica ya no ríe más y lo observa fascinada. Están tan cerca que pueden sentir las palpitaciones aceleradas por la corrida. Eduardo, siente las gotas de sudor corriendo por la boca de Veronica, por lo que quita la mano para ayudarla a sacudir el sudor. Aprovecha de tocar sutilmente sus labios y sentir por primera vez la oportunidad de dar el primer beso en aquel lugar donde conoció a su amor platónico.  

Capítulo 5:

Eduardo se acerca para besarla. Ella siente su respiración acelerada, por lo que comienza a imitar el mismo ritmo. Con la cercanía de sus labios, deduce que esto ya no es juego. Es una realidad. En eso, se aleja de él para evitarlo, pero Eduardo la empuja hacia él nuevamente. Hasta acariciar sutilmente su nariz junto con la de él. Es el momento perfecto para dar el primer beso. 

Entre la oscuridad de la noche se escucha la furia de un perro que los asusta. Exaltados, se separan. Ella grita como respuesta a lo sucedido. Por lo que su escondite detrás del árbol ya no es seguro. Eduardo intenta espantar al perro tirándole algunas piedras. La estrategia funciona porque el perro salió corriendo despavorido. Sin embargo, los enamorados al alzar la mirada se dan cuenta de la presencia del novio de la joven, quien pregunta furioso: -¿Qué hacen escondidos, detrás del árbol entre tanta oscuridad del parque?  

Capítulo 6: 

El novio con furia da el primer golpe hacia Eduardo, pero él lo esquiva con agilidad. Mientras que, Veronica, nerviosa intenta apartarlos, y lo logra. En eso, el novio exaltado le cuestiona a ella el por qué se fue con aquel extraño, dejándolo solo. Desconcertado, no entiende la actitud de su novia, por lo que empieza a preguntar si lo engaña con aquel extraño. 

Entre tantos reproches, Eduardo siente mucha hipocresía por parte del novio, por lo que, sin pensarlo, dice que no tiene cara para reprocharle a Veronica cuando horas antes lo vio besarse con otra chica. 

El silencio incómodo se apodera del espacio donde los tres jóvenes se quedaron sin palabras. Verónica observa a Eduardo decepcionada. Luego, mira a su novio con desprecio y comienza a llorar desconsolada. Ambos intentan acercarse, pero ella corre desconsolada por la oscuridad del parque. 

Capítulo 7: 

Al día siguiente, Eduardo espera a Veronica sentado en la banqueta del parque. Ella, al verlo, acelera sus pasos. Su actitud lo desconcierta un poco, por lo que intenta pararla, sujetando su brazo. Ella lo observa decepcionada y le reprocha el por qué no le dijo anoche el engaño de su novio. A lo que él, sutilmente, le explica que no era quien para decírselo, y su confesión de anoche fue porque se dejó llevar por el momento. 

Con la mirada hacia abajo, desilusionada, le confiesa que no es la primera vez que el novio la engaña. Culmina su testimonio, confesando en voz baja y un tanto apenada, que siempre es lo mismo con él. 

Eduardo la observa con ternura y toca su rostro para invitarla a sentarse junto a él, pero ella esquiva la idea diciendo que ya no lo puedo ver más porque igual lo va a perdonar y se van a casar. 

Capítulo 8: 

“Lo nuestro no tiene futuro”, son las palabras que pronuncia Veronica para darle a entender a Eduardo que ya no puede verlo más. Ella prosigue con su discurso, acotando que su vida está planificada con su novio antes de conocerlo y que no piensa cambiarlo. 

Eduardo asombrado no puede creer lo que dice Veronica, y le reprocha que no debería pensar en tener una vida de engaños, con una persona que no la quiere solo por las comodidad y el deseo de ser una cantante famosa.  

“No siempre cantaré en un bar”, es la respuesta de Verónica en reproche a las palabras de Eduardo. Desconcertada, le repite que él no la conoce y no entiende que ella tiene todo su futuro planificado para ser exitosa. Además, el amor son palabras para los hombres, pues la realidad es que ellos engañan cuando las oportunidades le coquetean de frente. 

“Estás equivocada”, le dice Eduardo en todo confundido. La toma de las manos y le explica que está equivocada porque cuando el hombre ama solo tiene ojos para una sola mujer. 

Véronica se aleja de él y le da la espalda. Luego, con reproche le dice que cómo puede hablar de amor sin saber que a veces el temor a fracasar puede ser más fuerte que enamorarse.

Eduardo la observa desilusionado al entender que está ante una mujer frívola y llena de codicia. Baja la cabeza y guarda un silencio profundo. Se da la vuelta y se marcha desolado. Mientras, Veronica queda triste y pensativa en aquella banqueta del parque. 

Capítulo 9: 

Veronica está sentada frente al espejo de su camerino. Mientras se observa, no se reconoce a  ella misma al recordar la manera en la que se despidió de Eduardo. Entre pensamientos absurdos, deduce que quedó ante él como una mujer interesada por casarse con un hombre que la engaña cuando quiere, y que solo está con él porque le prometió una carrera exitosa en la música. Baja la cabeza apenada y deja caer algunas gotas de lamentos. 

En eso, el novio abre la puerta y con entusiasmo le explica a Verónica que logró conseguir que un productor famoso viniera hoy al bar a verlos cantar. Luego, irían para una fiesta privada, por lo que le explica que tiene que hacer todo lo posible, así sea con coqueteos, hasta atraer el interés del productor. Veronica indignada, reprocha las ideas de su novio. Mientras, él la toma del brazo y con furia le explica que ponga los pies en la tierra, porque solo con su cara bonita y voz angelical no puede brillar sola. Ella furiosa se suelta de su mano, y sale corriendo con lágrimas desconsoladas del camerino. 

Capítulo 10: 

Veronica camina sola desconsolada entre la oscuridad del parque. En eso, observa la cafetería que está al frente del parque y percata la presencia de Eduardo junto con unos amigos. Lo ve feliz, sonriendo como siempre. Lo acompaña riéndose a la distancia. Luego, recuerda lo sucedido con él y se entristece nuevamente. Se sienta en la banqueta para contemplar a Eduardo, en eso, dice en voz alta: – Hubiese sido una bonita historia de amor, pero, ¿Más adelante, tendré la oportunidad con él?, piensa, mientras se levanta y camina rumbo a su casa. 

Te invito a leer mis anteriores historias en el siguiente enlace: Relatos cortos de amor.

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