Las consecuencias de la adicción a las redes sociales y al celular

Existen terribles consecuencias con el uso excesivo de las redes sociales y el celular. Aquí comparto mi experiencia.

Las consecuencias de la adicción a las redes sociales y al celular es un amor y odio que existe en mi vida y siento que cada vez que pasa el tiempo la situación empeora, pero ya no hablo más y comparto el escrito de esta semana.

Mi celular me acompaña cuando que me despierto y antes de acostarme. Es un mal hábito que no logro cambiar ¡Ojo! Me encanta las redes sociales porque trabajo con ellas y me encanta lo que hago. Amo con locura la conexión que existe con las otras personas y vivir la realidad de quienes comparten sus gustos e intereses. Pero, a veces, me pregunto si existe un límite entre mi vida real y la digital. Lo que me hace sentir la añoranza por mi rutina de antes, donde hacía muchas cosas y no perdía tanto el tiempo viendo la vida de otros. Además, siento que esta situación ocasiona un quiebre en las relaciones tanto amorosa como familiares y amigos.

Es tanto mi obsesión por las redes que puedo pasar horas viendo vídeos en Youtube. Luego, siento que me aburro y automáticamente cambio de espacio y me traslado a las historias de Instagram. Como si no fuera pocas las horas que pierdo, accedo a mi cuenta de Facebook y de Twitter para llenar mi mente de noticias que congestionan mi cerebro. Lo que ocasiona un colapso nervioso que se refleja en el parpado izquierdo de mi ojo ¡Esto no es normal, mi vida no es normal!

Entonces, qué hacía antes de la llegada del celular inteligente a mi vida. Los recuerdos iluminan mi memoria para rescatar las actividades que ocupaban mis momentos de ocio.

Desde joven me gusta escribir. Me encantaba acumular distintas libretas de colores que las usaba para guardar alguno escritos. También escuchaba música en la radio. Recuerdo que, llegada la noche, escuchaba mi programa favorito donde hablaban acerca de temas divertidos entre adultos. Creo que fue allí donde nació mis ganas por tener un programa de radio, que hoy en día desahogo mis ansias por la locución con mi podcast.

De las tantas actividades que antes hacía era pintar, hacer manualidades y recortar cuanta figura llamativa me gustaba de mi lote de revistas. Lo cierto es que cada cosa que hacía, todavía me encanta hacerlas, pero no las hago por usar mis horas libres viendo la vida ajena y saturándome de noticias que suceden a cada segundo en el planeta.  

Hace días leí el comentario de una usuaria en Instagram que criticaba las redes sociales y las consecuencias el daño terrible que está generando a la sociedad. Debo reconocer que el comentario es válido porque el mundo digital si está cambiando la cotidianidad de todos, pero es debido al exceso de consumo masivo que nosotros como usuarios le damos.

El detalle está en que somos una sociedad netamente consumista y nos sembraron el ideal de tener la libertad de escoger lo que queramos porque todo se adquiere fácilmente con dinero. Entonces, qué sucederá en el futuro ¿Nos convertiremos en sujetos desplazados por robots que no sabemos cómo controlar las emociones de decidir cuál es el límite de todo?

El tiempo lo decidirá, mientras, espero con ansias mi momento de revisar las redes sociales, y no ha pasado ni diez minutos.    

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